BRAILLE, Louis

Louis Braille, inventor del código que lleva su nombre, nació en 1809 cerca de París. Quedó ciego a los tres años y a los nueve,ingresó al Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos. En 1828, empezó a dar clases en el Instituto y al año siguiente pensó en modificar un sistema de escritura por puntos que había creado Barbier, usado por el ejército en la redacción de mensajes secretos, con el fin de utilizarlo para la ectura por parte de no evidentes.
Este método de escritura usa puntos y guiones en relieve sobre cartón; el sistema Braille consta de 6 puntos básicos los que tienen suficientes combinaciones para representar muchos símbolos.
Los caracteres Braille se forman a partir de la denominada "celda Braille", la cual consiste en una matriz de 6 puntos como se muestra en la figura adjunta. A cada uno de estos puntos se asocia un número de 1 a 6 y, dependiendo de cuáles puntos se pongan de relieve, tenemos un caracter distinto, para un total de 64, incluyendo el caracter "blanco", donde no se realza ningún punto, y el que tiene todos los puntos en relieve.
El siguiente cuadro muestra el abecedario español en minúscula
latina normal.


Es verdad que existe una cierta relación entre la edad y las dificultades de aprendizaje del sistema Braille debido a razones fisiológicas, pues el tacto no se desarrolla de igual manera en el dedo de un niño que en el dedo de una persona adulta, lo cual provoca, a veces, un cierto rechazo en algunos individuos del grupo de adultos con ceguera sobrevenida, pudiendo ocurrir incluso que si la ceguera sobreviene a una edad muy avanzada, el tacto no se desarrolle lo suficiente como para manejar el Braille.


Pero, en todo caso, no deja de ser un sistema facil de aprender, sin contar con el hecho de que todas las personas, ciegas o no, deben tener un sistema de lectoescritura procurando evitar que las personas adultas con incapacidad visual se transformen en lo que hoy se conoce como Analfabetos Funcionales, es decir, que sabiendo leer y escribir, carecen de la posibilidad de ejercer esta función.
El Braille es conveniente, necesario o imprescindible, según el caso, desde primera hora de la mañana hasta la hora de acostarse. Si, como yo creo que debe hacerse, nos proponemos dar a la persona ciega el mayor grado posible de autonomía en la vida diaria (además de en cualquier otra faceta), dicha autonomía será tanto más viable y cierta cuanto mejor se conozca el medio y más se pueda prescindir de la ayuda de una persona que ve.






GUIA PARA PADRES CIEGOS(PDF)

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